Gatos
Lo siguiente está escrito en plan humorístico, y léase sólo en dicho sentido. Ya sé que atenta sobre cuestiones peliagudas, como es la Inmigración ó el maltrato de animales, y puede herir la susceptibilidad de personas a las que afecten estos dos temas, especialmente el del tráfico de personas humanas a través de una frontera para encontrar un lugar mejor donde vivir, por tanto, tan sólo decir que si son un pelin susceptibles a estos temas, que no sigan leyendo, aunque como he explicado alguna que otra vez, algunos dirán, Bua, si no es para tanto.
Lo mismo diría para aquellos que les gusten mucho los animales. Que no sigan leyendo.
Realmente es una verdadera pena que haya personas que tengan que arriesgar incluso su propia vida, - y muchas la han perdido, ahogadas, al intentar cruzar el estrecho a bordo de pateras- para poder vivir dignamente. Para mi, ellos, los inmigrantes clandestinos sin papeles que sólo buscan hallar un sitio digno donde vivir, tienen tanto valor ó más que uno de nosotros.
Por cierto, a mi me encantan los animales. Nunca le haría daño a ninguno, ni a una mosca, que les suelo abrir la ventana para que escape, en vez de matarla.
Dicho y aclarado lo antecedente y repitiendo que el siguiente relato sólo hay que tomárselo en plan humorístico, sin intentar buscarle los tres pies al gato. Y conocido lo anterior, el que quiera seguir leyendo y reírse sanamente un poco, que siga leyendo.
Casi todo el mundo cree que el animal del cual se aprovecha todo es el cerdo, pues están muy equivocados. Una simple apreciación errónea. El animal más útil es el gato. Y os lo voy a demostrar a continuación sin ambages, un poco sutilmente, pero sin rodeos ni ambigüedades.
Y todo eso lo he descubierto hoy día 16 de febrero de 2005 al aparecer una noticia en el diario Qué de Madrid que en dos breves frases rezaba en portada, entre otras muchas noticias, con el siguiente titular : Unos inmigrantes llegan nadando a la costa de Ceuta . (algo así era más o menos) Acostumbrados como estamos por las noticias de llegada de inmigrantes en pateras a las costas españolas, (aunque uno nunca acaba de acostumbrarse ante estas cosas) al ver las palabras inmigrantes y llegar nadando, lo primero que pensé fue intentar preguntar cuanta distancia hay entre Marruecos y la costa peninsular (es que uno mira el mapamundi y se fija en el estrecho y se cree que cualquiera lo puede atravesar con solo dar un salto, vamos, en el mapa, hasta una hormiga lo cruzaría sin apenas mojarse) por su punto más cercano, Ja, una proeza el cruzarlo a nado.
Luego vi que se trataba de Ceuta. En tal caso es más fácil. Nadar a lo largo de la costa para superar la vigilancia terrestre y la frontera física que aísla Ceuta del resto de África. Y os estaréis preguntando ¿Qué diablos tiene que ver un inmigrante con un gato?. Tranquilos que os iréis enterando.
Vi hace poco un reportaje en T.V. sobre la frontera en Ceuta. De lo que recuerdo, está construida con una doble alambrada que deja en medio un pasillo de unos dos metros de ancho, aparte de ello hay patrullas motorizadas que en vehículos hacen rondas en paralelo a las alambradas y también con perros y hay una serie de puestos ó garitas cada x distancia, aparte de sistemas electrónicos de microondas que hacen saltar la alarma ante cualquier intento de traspasar la valla ó hacer un agujero en la misma (tienen que hacer dos, pues es una valla doble).
Pues bien, aquí es donde se ve la utilidad de nuestro amigo el gato.
Del otro lado de la alambrada hay multitud de gatos, pues el método de su uso y abuso es el que se sigue:
- Cójase a un gato. Mejor si es de noche, que todos los gatos son pardos, y sin luna a ser posible, aunque esto no es imprescindible, se puede hacer de día también, no importa el tipo de gato, da igual que esté gordo, flaco, que lleve botas ó lazo, lo importante es que sea gato.
- Láncese el gato contra la alambrada. La alarma salta en el puesto de control más cercano. Una patrulla española que se acerca a ver el porqué ha saltado la alarma. Los inmigrantes se deben de ocultar previamente, aunque como son oscuros, y la noche también, quizá no les haría falta, pero por si acaso sale la luna, ó los reflectores de la zona interior los barriese, mejor es que se oculten, ó bien que actúen de dia, que también es plausible, una vez que hayan lanzado al gato. Como el pobrecito gato, al ser lanzado, ha quedado malparado, lo mejor es cogerlo también para curarle las heridas producidas para que no desangre y así poderlo usar para otra ocasión de lanzamiento, con la siguiente oleada de personas que vayan a cruzar la frontera. Vamos a llamar a este gato número uno el gato reciclable .
- Déjese junto a la alambrada a un gato de repuesto, ell gato número dos, llamémosle, gato pa despistar , uno gordo, que se pueda ver bien y que no esté afónico, al contrario, que tenga buenos pulmones, un gato en celo, que esos maullan que se las pelan. Déjese allí al gato, atado a la alambrada por una cuerda de naylon para que no pueda huir, pero que tampoco se vea la cuerda desde la otra zona.
Muy bien, llegados a este punto, que la patrulla española se acerca, oye maullar al gato, para cerciorarse que es un gato de verdad, lo enfocan con los reflectores. Es un gato. Lo intentan espantar. El gato que no se mueve. Claro, está atado. Los guardias de frontera pueden hacer dos cosas :
a) Darse por vencidos y regresar a su puesto de guardia, dejando allí maullando al gato.
b) Liarse a pedradas, ó un Pun Pun . Un gato menos.
Independientemente del método elegido ( La pasividad y pasotismo, - llámese ecológica y respetable con el medio ambiente- , ó la agresividad y tiro al gato, - llámase tortura a los animales- ) la patrulla regresa a su puesto de control.
- Vuelven entonces a salir de su escondrijo los inmigrantes, desatan al gato número dos, el gato de repuesto, el gato pa despistar, si está vivo, estupendo, si no lo está, habrá que usar más tarde otro más de repuesto. A continuación, esperan unos minutos, los que consideran necesarios para que la patrulla regrese a su puesto de control y den una cabezadita, para así joderles más en sus sueños y despertares, vuelven a sacar al gato reciclable , lo lanzan de nuevo contra la alambrada. Suena la alarma. Sale la patrulla, ya mu mosqueada, por joderles el sueño. Los inmigrantes que recogen al gato reciclable , haya aguantado con vida ó no el golpe (pues no es cuestión de ir dejando gatos muertos al pie de la alambrada) , y vuelven a dejar a un gato pa despistar en algún punto de la alambrada.
- Repetir la operación anterior unas cuantas veces. Usando los gatos que hagan falta. En la guerra y en el amor todo vale. Hacer recuento de bajas gatunas. Rezar una oración por su alma. Enterrar a los muertos. Curar a los Heridos en hospitales de campaña. Calcular el coste en vidas gatunas para pedir más repuestos al encargado del aprovisionamiento gatuno.
- En la primera ocasión que no se vea aparecer a la patrulla española aun cuando la alarma esté sonando. Coger una cizalla, unos alicates ó unas tenazas, y practicar un agujero en la alambrada exterior. Luego otro agujero en la alambrada interior y ya tenemos via libre para adentro.
Bien. Ya tenemos el agujero hecho y a los inmigrantes camino de entrar en Ceuta, ahora hay que superar la línea de los perros. Estos se suelen dejar sueltos por si hay moros en la costa, cuando saltan las alarmas por culpa de los gatos. Los guardias de la frontera lo suelen hacer para alimentar a los chuchos y ahorrarse el presupuesto destinado a dicho menester, que siempre supone una paga extra, considerando el número de perros con los que cuentan, y de paso, gato que perro atrape, gato que no hace saltar alarma y ronda menos que se hace.
- Pues bien, aquí se usa el gato número tres, llamémosle gato cebo. Este debe ser un gato delgaducho, ágil, rápido, muy veloz, a lo tipo Carl Lewis. Cójase al gato, hágasele meter por el agujero, con un cascabel puesto, para que llame la atención de los perros y suélteselo. Pero lo malo del caso, es que por muy rápido que sea el susodicho gato, los perros españoles lo son más y le dan alcance en un pis pas, así que hay que usar otro gato cebo y otro y otro y otro más. Los gatos cebo son los que deben formar en mayor número en el inventario de la operación cruce de fronteras, pues a ser tan flacos, los perros no dan abasto, y deben ser flacos, para poder correr mucho y cansar a los galgos ó podencos. Bien, ahora, cuando al soltar un gato cebo, se ve que regresa vivo, eso es que los perros ya están saciados y se han ido a dormir la cena, el atracón de gato. Y ya se puede cruzar sin miedo a las dentelladas. Ahora el problema está en que a los inmigrantes se les ha abierto el apetito. Ya saben, aquello de la sana envidia. Les rugen las tripas de haber visto el espectáculo de los perros-gatos, ñan, ñan.
- Pues bien, aquí se usa el gato número cuatro, llamémosle gato de las ondas. Este debe ser un gato gordo, grande, de mucha chicha. Todo lo contrario al gato cebo. Como ya os he contado, los sistemas de seguridad de las alarmas usan microondas, así que Cójase al gato, métasele en el microóndas y cocínese a fuego rápido, que hay prisa y no hay tiempo que perder. Hágase con él una fast food, ó comida rápida. Y aligerando que quedan unos kilómetros para adentrarse en la ciudad. El gato de las ondas, dependiendo del número de inmigrantes que deseen atravesar la frontera, será más ó menos abundante, esto hay que precisarlo con antelación para que nadie se quede sin hambre.
Y ya está todo libre para libertad. La puerta abierta al paraíso. Sin ningún obstáculo más que quede por salvar. Una vez ya dentro de Ceuta, cada inmigrante debe buscarse la vida a su manera. Todavía no se ha acabado todo, hay un último tipo de gato al uso, que se lo puede llevar uno mismo de casa, ó comprarlo en el paquete que viene con la oferta como un extra, por el que hay que pagar un poco más. Este gato es opcional.
- Pues bien, aquí se puede usar ó no, eso ya es según cada quisqui, el gato número cinco, llamémosle gato de lujo, debe ser un gato manejable, blandito, suave, limpio, modoso, cariñoso, que nunca saque las uñas a relucir, que se deje llevar a cualquier parte sin hacer ruido, calladito, que no maulle para no llamar la atención. Generalmente sólo se usa un gato de lujo por persona, pero bueno, los hay para todos los gustos y los hay que usan más de uno. Este gato es un gato para usarlo en la ciudad, una vez ya instalados, ya tranquilos, una vez que nos creemos a salvo de la repatriación, es un gato que ó bien es nuestro y nos lo hemos llevado de casa, - aunque generalmente las mafias no nos lo van a permitir y como las palomitas en el cine, se lo tenemos que comprar a ellos- , ó lo hemos comprado en el paquete del cruce de la frontera . El resto de gatos usados no son nuestros, son del traficante de inmigrantes.
Bueno, y para acabar, os diré cual es el uso del gato de lujo , ¿De recuerdo? , ¿De souvenir?, ¿Para hacernos compañía? , ¿En caso de hambre? , bueno, pues, la verdad es que puede servir para todo eso, no viene ninguna instrucción de uso con él, pero puestos al habla con alguno de los inmigrantes capturados, al intentar devolverles a su país, se negaban a desprenderse del gato aludiendo que era suyo y sólo suyo. Y ante las acuciantes preguntas de los policías de fronteras y su vano intento de quitarles al gato de lujo para no sé, ¿sus perros?, los inmigrantes contestaban invariablemente.
No me vais a quitar mi gato, No me vais a quitar mi gato, Mi gato es mio y me lo fo. Cuando quiero.
Y eso es todo, eso es todo amigos.
A ver, ahora, ¿qué?. ¿Cuál es el animal del que se usa todo? . ¿Eh?
¿ El cerdo ó el gato? , ¿Eh?, ¿El cerdo ó el gato?.
Lo mismo diría para aquellos que les gusten mucho los animales. Que no sigan leyendo.
Realmente es una verdadera pena que haya personas que tengan que arriesgar incluso su propia vida, - y muchas la han perdido, ahogadas, al intentar cruzar el estrecho a bordo de pateras- para poder vivir dignamente. Para mi, ellos, los inmigrantes clandestinos sin papeles que sólo buscan hallar un sitio digno donde vivir, tienen tanto valor ó más que uno de nosotros.
Por cierto, a mi me encantan los animales. Nunca le haría daño a ninguno, ni a una mosca, que les suelo abrir la ventana para que escape, en vez de matarla.
Dicho y aclarado lo antecedente y repitiendo que el siguiente relato sólo hay que tomárselo en plan humorístico, sin intentar buscarle los tres pies al gato. Y conocido lo anterior, el que quiera seguir leyendo y reírse sanamente un poco, que siga leyendo.
Gatos
Casi todo el mundo cree que el animal del cual se aprovecha todo es el cerdo, pues están muy equivocados. Una simple apreciación errónea. El animal más útil es el gato. Y os lo voy a demostrar a continuación sin ambages, un poco sutilmente, pero sin rodeos ni ambigüedades.
Y todo eso lo he descubierto hoy día 16 de febrero de 2005 al aparecer una noticia en el diario Qué de Madrid que en dos breves frases rezaba en portada, entre otras muchas noticias, con el siguiente titular : Unos inmigrantes llegan nadando a la costa de Ceuta . (algo así era más o menos) Acostumbrados como estamos por las noticias de llegada de inmigrantes en pateras a las costas españolas, (aunque uno nunca acaba de acostumbrarse ante estas cosas) al ver las palabras inmigrantes y llegar nadando, lo primero que pensé fue intentar preguntar cuanta distancia hay entre Marruecos y la costa peninsular (es que uno mira el mapamundi y se fija en el estrecho y se cree que cualquiera lo puede atravesar con solo dar un salto, vamos, en el mapa, hasta una hormiga lo cruzaría sin apenas mojarse) por su punto más cercano, Ja, una proeza el cruzarlo a nado.
Luego vi que se trataba de Ceuta. En tal caso es más fácil. Nadar a lo largo de la costa para superar la vigilancia terrestre y la frontera física que aísla Ceuta del resto de África. Y os estaréis preguntando ¿Qué diablos tiene que ver un inmigrante con un gato?. Tranquilos que os iréis enterando.
Vi hace poco un reportaje en T.V. sobre la frontera en Ceuta. De lo que recuerdo, está construida con una doble alambrada que deja en medio un pasillo de unos dos metros de ancho, aparte de ello hay patrullas motorizadas que en vehículos hacen rondas en paralelo a las alambradas y también con perros y hay una serie de puestos ó garitas cada x distancia, aparte de sistemas electrónicos de microondas que hacen saltar la alarma ante cualquier intento de traspasar la valla ó hacer un agujero en la misma (tienen que hacer dos, pues es una valla doble).
Pues bien, aquí es donde se ve la utilidad de nuestro amigo el gato.
Del otro lado de la alambrada hay multitud de gatos, pues el método de su uso y abuso es el que se sigue:
- Cójase a un gato. Mejor si es de noche, que todos los gatos son pardos, y sin luna a ser posible, aunque esto no es imprescindible, se puede hacer de día también, no importa el tipo de gato, da igual que esté gordo, flaco, que lleve botas ó lazo, lo importante es que sea gato.
- Láncese el gato contra la alambrada. La alarma salta en el puesto de control más cercano. Una patrulla española que se acerca a ver el porqué ha saltado la alarma. Los inmigrantes se deben de ocultar previamente, aunque como son oscuros, y la noche también, quizá no les haría falta, pero por si acaso sale la luna, ó los reflectores de la zona interior los barriese, mejor es que se oculten, ó bien que actúen de dia, que también es plausible, una vez que hayan lanzado al gato. Como el pobrecito gato, al ser lanzado, ha quedado malparado, lo mejor es cogerlo también para curarle las heridas producidas para que no desangre y así poderlo usar para otra ocasión de lanzamiento, con la siguiente oleada de personas que vayan a cruzar la frontera. Vamos a llamar a este gato número uno el gato reciclable .
- Déjese junto a la alambrada a un gato de repuesto, ell gato número dos, llamémosle, gato pa despistar , uno gordo, que se pueda ver bien y que no esté afónico, al contrario, que tenga buenos pulmones, un gato en celo, que esos maullan que se las pelan. Déjese allí al gato, atado a la alambrada por una cuerda de naylon para que no pueda huir, pero que tampoco se vea la cuerda desde la otra zona.
Muy bien, llegados a este punto, que la patrulla española se acerca, oye maullar al gato, para cerciorarse que es un gato de verdad, lo enfocan con los reflectores. Es un gato. Lo intentan espantar. El gato que no se mueve. Claro, está atado. Los guardias de frontera pueden hacer dos cosas :
a) Darse por vencidos y regresar a su puesto de guardia, dejando allí maullando al gato.
b) Liarse a pedradas, ó un Pun Pun . Un gato menos.
Independientemente del método elegido ( La pasividad y pasotismo, - llámese ecológica y respetable con el medio ambiente- , ó la agresividad y tiro al gato, - llámase tortura a los animales- ) la patrulla regresa a su puesto de control.
- Vuelven entonces a salir de su escondrijo los inmigrantes, desatan al gato número dos, el gato de repuesto, el gato pa despistar, si está vivo, estupendo, si no lo está, habrá que usar más tarde otro más de repuesto. A continuación, esperan unos minutos, los que consideran necesarios para que la patrulla regrese a su puesto de control y den una cabezadita, para así joderles más en sus sueños y despertares, vuelven a sacar al gato reciclable , lo lanzan de nuevo contra la alambrada. Suena la alarma. Sale la patrulla, ya mu mosqueada, por joderles el sueño. Los inmigrantes que recogen al gato reciclable , haya aguantado con vida ó no el golpe (pues no es cuestión de ir dejando gatos muertos al pie de la alambrada) , y vuelven a dejar a un gato pa despistar en algún punto de la alambrada.
- Repetir la operación anterior unas cuantas veces. Usando los gatos que hagan falta. En la guerra y en el amor todo vale. Hacer recuento de bajas gatunas. Rezar una oración por su alma. Enterrar a los muertos. Curar a los Heridos en hospitales de campaña. Calcular el coste en vidas gatunas para pedir más repuestos al encargado del aprovisionamiento gatuno.
- En la primera ocasión que no se vea aparecer a la patrulla española aun cuando la alarma esté sonando. Coger una cizalla, unos alicates ó unas tenazas, y practicar un agujero en la alambrada exterior. Luego otro agujero en la alambrada interior y ya tenemos via libre para adentro.
Bien. Ya tenemos el agujero hecho y a los inmigrantes camino de entrar en Ceuta, ahora hay que superar la línea de los perros. Estos se suelen dejar sueltos por si hay moros en la costa, cuando saltan las alarmas por culpa de los gatos. Los guardias de la frontera lo suelen hacer para alimentar a los chuchos y ahorrarse el presupuesto destinado a dicho menester, que siempre supone una paga extra, considerando el número de perros con los que cuentan, y de paso, gato que perro atrape, gato que no hace saltar alarma y ronda menos que se hace.
- Pues bien, aquí se usa el gato número tres, llamémosle gato cebo. Este debe ser un gato delgaducho, ágil, rápido, muy veloz, a lo tipo Carl Lewis. Cójase al gato, hágasele meter por el agujero, con un cascabel puesto, para que llame la atención de los perros y suélteselo. Pero lo malo del caso, es que por muy rápido que sea el susodicho gato, los perros españoles lo son más y le dan alcance en un pis pas, así que hay que usar otro gato cebo y otro y otro y otro más. Los gatos cebo son los que deben formar en mayor número en el inventario de la operación cruce de fronteras, pues a ser tan flacos, los perros no dan abasto, y deben ser flacos, para poder correr mucho y cansar a los galgos ó podencos. Bien, ahora, cuando al soltar un gato cebo, se ve que regresa vivo, eso es que los perros ya están saciados y se han ido a dormir la cena, el atracón de gato. Y ya se puede cruzar sin miedo a las dentelladas. Ahora el problema está en que a los inmigrantes se les ha abierto el apetito. Ya saben, aquello de la sana envidia. Les rugen las tripas de haber visto el espectáculo de los perros-gatos, ñan, ñan.
- Pues bien, aquí se usa el gato número cuatro, llamémosle gato de las ondas. Este debe ser un gato gordo, grande, de mucha chicha. Todo lo contrario al gato cebo. Como ya os he contado, los sistemas de seguridad de las alarmas usan microondas, así que Cójase al gato, métasele en el microóndas y cocínese a fuego rápido, que hay prisa y no hay tiempo que perder. Hágase con él una fast food, ó comida rápida. Y aligerando que quedan unos kilómetros para adentrarse en la ciudad. El gato de las ondas, dependiendo del número de inmigrantes que deseen atravesar la frontera, será más ó menos abundante, esto hay que precisarlo con antelación para que nadie se quede sin hambre.
Y ya está todo libre para libertad. La puerta abierta al paraíso. Sin ningún obstáculo más que quede por salvar. Una vez ya dentro de Ceuta, cada inmigrante debe buscarse la vida a su manera. Todavía no se ha acabado todo, hay un último tipo de gato al uso, que se lo puede llevar uno mismo de casa, ó comprarlo en el paquete que viene con la oferta como un extra, por el que hay que pagar un poco más. Este gato es opcional.
- Pues bien, aquí se puede usar ó no, eso ya es según cada quisqui, el gato número cinco, llamémosle gato de lujo, debe ser un gato manejable, blandito, suave, limpio, modoso, cariñoso, que nunca saque las uñas a relucir, que se deje llevar a cualquier parte sin hacer ruido, calladito, que no maulle para no llamar la atención. Generalmente sólo se usa un gato de lujo por persona, pero bueno, los hay para todos los gustos y los hay que usan más de uno. Este gato es un gato para usarlo en la ciudad, una vez ya instalados, ya tranquilos, una vez que nos creemos a salvo de la repatriación, es un gato que ó bien es nuestro y nos lo hemos llevado de casa, - aunque generalmente las mafias no nos lo van a permitir y como las palomitas en el cine, se lo tenemos que comprar a ellos- , ó lo hemos comprado en el paquete del cruce de la frontera . El resto de gatos usados no son nuestros, son del traficante de inmigrantes.
Bueno, y para acabar, os diré cual es el uso del gato de lujo , ¿De recuerdo? , ¿De souvenir?, ¿Para hacernos compañía? , ¿En caso de hambre? , bueno, pues, la verdad es que puede servir para todo eso, no viene ninguna instrucción de uso con él, pero puestos al habla con alguno de los inmigrantes capturados, al intentar devolverles a su país, se negaban a desprenderse del gato aludiendo que era suyo y sólo suyo. Y ante las acuciantes preguntas de los policías de fronteras y su vano intento de quitarles al gato de lujo para no sé, ¿sus perros?, los inmigrantes contestaban invariablemente.
No me vais a quitar mi gato, No me vais a quitar mi gato, Mi gato es mio y me lo fo. Cuando quiero.
Y eso es todo, eso es todo amigos.
A ver, ahora, ¿qué?. ¿Cuál es el animal del que se usa todo? . ¿Eh?
¿ El cerdo ó el gato? , ¿Eh?, ¿El cerdo ó el gato?.
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